Viernes, octubre 20, 2017

Quienes Somos

Breve Historia de CDP

santiagoEl Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) creado por la Ley 10-91, Promulgada el 7 de mayo de 1991, es la institución más representativa del sector periodístico en la República Dominicana, creado como consecuencia de largas y tediosas jornadas de luchas libradas a través del Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales (SNPP) y el apoyo de diversas organizaciones profesionales, políticas, gremiales y culturales, entre otras.

Esta ley sustituyó la No. 148 de fecha 30 de junio de 1983, así como cualesquiera disposiciones de otras leyes que le sean contrarias. El SNPP se transformó luego en Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP). Luego de crearse el CDP (con la sustituida Ley 148/83) surgió la Asociación de Periodistas Profesionales, cuyos miembros graduados en Ciencia de la Comunicación en universidades del país, se resistían a compartir una entidad con sus colegas empíricos.

La Colegiación de los periodistas tuvo varios frentes, uno de ellos compuesto por directores de medios de comunicación que se resistían a pagar el 0.5% de su publicidad y a la “obligatoriedad” de ser egresado de una Escuela de Comunicación de una universidad para ejercer el periodismo en el país.

Tomado de la página web: http://www.colegiodeperiodistasrd.org

El Ejercicio Periodístico En Santiago

Brevísimo Ensayo

Por: Rafael P. Rodríguez

El periodismo condesciende a la temporalidad, a lo volátil y al sentimiento del público que es circunstancial y que es una memoria destinada al olvido.

Cada medio crea a su público a imagen y semejanza, en cierta medida, lo convierte en un hábito, lo impregna de su ideología de sus verdades políticas, lo reviste de sus comportamientos.

Los inicios del periodismo, apenas una hoja diaria o inter-diaria en la que debía caber forzosamente casi todo, eran los de generales que anhelaban una plaza o políticos que soñaban otra.

Estamos en pleno siglo XIX cuando se han definido ya los linderos de las reconquistas políticas llamados la Restauración, experiencia histórica única por sus características forzosamente traumática, y quiméricas en sus inicios  y que ha costado enormes y complejos sacrificios.

El país no estaba preparado socialmente para una empresa democrática duradera y se suceden los nuevos y pequeños “cacicazgos” basados en conflictos que nacen justamente de aquel atraso.

Se alternan las dictaduras y los efímeros y quijotescos periodos de democracia al estilo de una Europa que no puede transliterar sus conquistas propias.

Esta crisis de identidad se traslada al siglo XX y la reflejan los escasos medios de prensa.

Entonces, dragón en crecimiento, la metrópolis interviene para iniciar su expansión ya planeada en el siglo anterior. Invade Haití y al año, 1916, lo hace con la República Dominicana.

La prensa es silenciada, conforme a la aplicación de los principios democráticos ideales para Norteamérica, puestos para América Latina.

Los diarios le sirven al silencio, al interventor o a la rebeldía creciente por la invasión.

Las crónicas han reseñado los aprestos de unos cuantos dominicanos ante la presencia militar extranjera.

Estados Unidos no tiene el mejor carácter, como ninguna potencia cuando invade. Encarcela, amenaza, destierra y mata.

Después se va tras una repulsa generalizada y deja al tirano favorito que, como buen negocio, que deja dividendos, reproduce en Centroamérica, también invadida.

Una de las primera medidas de la tiranía, que ha clausurado diarios, ha intervenido otros, cerrado y abierto nuevos capítulos de propaganda adulatoria en beneficio del nuevo orden autoritario, es la de estrangular a Santiago por todos los medios.

Se apodera de su principal industria la Tabacalera, transforma el ejercicio periodístico en pura resonancia laudatoria, cambia una relación periodística civilista e histórica y ordena el asesinato de opositores que eran a su vez periodistas como Martinez Reyna.

Esa revolución inversa, decidida por la extrema derecha representada por Rafael L. Trujillo, garante del sistema de fuerza gestado en 1916, se convierte en 30 años de desafío de la razón, del principio de ley del espíritu de justicia.

Tras el duro y sangriento despertar tras la pesadilla, en 1961, se abre de nuevo el horizonte de opiniones, ideas, debates que traen los nuevos tiempos.

Reabren los que  serán los grandes diarios, otros se convierten en referentes comerciales de la prensa comprometida con el proceso democrático y los más.

DE 1863 A 1961

La libertad reconquistada a partir de 1961 con la caída de la tiranía es comparable a lo sucedido en el país tras la restauración de 1863.

Hay, evidentemente, diferentes realidades políticas y económicas. En 1863 las limitaciones para publicar son enormes, los lectores escasos, la tecnología bastante limitada.

Aun así, hay una fiebre editorial incomparable en ambos casos. En 1863 hay de unas siete a diez pequeñas publicaciones semanarias que constituyen de la soberanía.

En 1961 los periódicos que surgen y resurgen están denominados por la novedad democrática.

Esta apertura le da cancha a la sindicalización de los periodistas que en 1965 fundan el Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales.

Mas adelante, años después, este órgano sindical se convertiría en Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

En 1977, en los días finales de la Era de Joaquín Balaguer, que ya iniciaba una apertura tímida tras jornadas sangrientas de restricciones a la prensa, crímenes contra periodistas, incluido el de Orlando Martinez en 1975, comienza a forjarse el Colegio Dominicano de Periodistas en unas jornadas accidentadas y que fueron impugnadas por los que se consideraban a si mismos representantes de la libertad de prensa, con German Emilio Ornes, dueño de El Caribe, y uno de los jefes de la Sociedad Interamericana de Prensa, un órgano al servicio de los intereses de Estado Unidos.

Al nacer el Colegio Dominicano de Periodistas, que no es sindicato merma, sin embargo, el SNTP.

El Colegio inicia una cruzada por la aprobación de un por ciento de publicidad para su sostenimiento.

Finalmente, este esfuerzo queda casi en letra muerta. Este órgano reúne a un conglomerado periodístico que ve con cierta alarma la incursión de profesionales de muchas otras disciplinas en los medios radiales, escritos y televisivos, fenómeno que se ha acrecentado y que al parecer no tiene solución al tratarse de toda una complejidad apoyada en muchos casos por poderosos dueños de medios.

Actualmente el CDP se encuentra inmerso en la elevación profesional de sus miembros y de conquistas profesionales varias.

El tiempo, la evolución política y social, el avance de las ideas y de la imparable tecnología decidirán el futuro no solo de este ejercicio sino de toda la sociedad.

Tiempos Modernos, Tecnología Moderna

Los nuevos tiempos a que arribó el mundo a partir de escasas décadas suponen una extraordinaria revolución mediática.

Las comunicaciones satelitales han contribuido enormemente a este despertar excepcional.

El surgimiento del Internet ha cambiado radicalmente la forma en que se ejerce, a niveles casi incontrolables, la comunicación interpersonal.

Nuevos periódicos digitales permiten una comunicación más fluida y a la vez más riesgosa.

Hay de hecho un nuevo periodismo, es cierto, con riesgos, eso si, de ataques a la privacidad de personas, que también sucede, de verdades a medias, de chismes, y de comunicación dudosa.

El aspecto edificante es que, como en la televisión y a veces mas rápidamente, se pueden conocer informaciones casi al instante de suceder o mientras están sucediendo.

A través del Internet se filtran otros medios: la televisión, la radio, las videoconferencias, informaciones de todos tipos.

Asimismo, se pueden leer los diarios, enviar cartas, fotografías.

Esta se ha vuelto una herramienta imprescindible en la vida diaria y ha ayudado enormemente a los periodistas y al ejercicio periodístico en general.

Ahora mismo hay decenas de periódicos, semanarios, revistas que informan sobre diversos campos del saber.

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