Viernes, febrero 15, 2019
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Panegírico: Mis palabras ante el sepulcro del Subjefe nacional de la Asociación Scout Baden Powell, Nelson González

SE NOS ADELANTÓ NELSON GONZÁLEZ HACIA EL CAMPAMENTO ETERNO.

Resulta tan doloroso para mí ver caído por los designios del destino a quien fuera la columna que daba sostén, permanencia y entusiasmo a la formación de mejores ciudadanos tomando como base experimental a su barrio que tanto amó.

El dolor, ese viejo amigo inoportuno de hoy mañana y siempre, ese compañero inseparable que tanto nos aflige con sus dardos ponzoñosos, no impedirá resaltar los aportes que como hombre de honor y scout apasionado tuvo nuestro hermano mayor en el movimiento scout Nelson González.

Su pasión y amor por la barriada, rompen paradigmas y su afán por demostrar que se podía ser agente de cambio y sembrar semillas a fin de que florezca la esperanza, fue posible.
Desde hace más de seis años un pequeño número de abuelos del barrio Pueblo Nuevo, quisimos hacer algún aporte a la sociedad a partir de la concentración de esfuerzos conjuntos que sacara de nuestro lugar de nacimiento la desesperanza, la mala fama de que nuestras calles están repletas de vicios, escándalos y de muertes violentas.

Discusiones interminables dirigidas por el ingeniero Pepe Montan nos inquietaban y a mí me llenaban de temores y angustias.
El grupo de viejos amigos con las vivencias de tantas luchas que a la postre habían sido estériles en el pasado, con religiones diferentes, políticamente contrarios algunos de nosotros, con huellas divisorias de antaño, viviendo ya fuera del barrio algunos y sobre todo con el peso de los años encima, me llenaban de incertidumbres.

La pregunta obligatoria era el cómo encarar una misión que sirviera de referente para poder dejar algún legado en el barrio y poder cambiar la vida para bien de muchos niños y jóvenes que crecían en Pueblo Nuevo.
Esta era la cuestión que nos impulsaba. Buscar un nexo que nos uniera y que a la vez permitiera respetar nuestras diferencias debía ser la clave de cualquier iniciativa y la vía más expedita para sembrar la semilla de la esperanza y poder ser fuentes verdaderas de cambios positivos en nuestro barrio. Yo dudé unos cuantos años antes de iniciar el proyecto de cambiar sombras tenebrosas por esperanzas ciertas, por más que mi hermano Pepe Montán me hablara. Había perdido la fe y estaba en mi zona de confort y no quería bregar con gente. Mis 35 años de enseñanza me habían cansado de tratar con jóvenes. Nelson González, fue la clave que cambió mi horizonte. Solo si podíamos reintegrarlo al proyecto, daría un paso hacia delante.

En estos años que se trajo de nuevo el movimiento scout de regreso al barrio, tuvimos en Nelson González una locomotora con una fuerza increíble y contagiosa, una capacidad integradora y persistente que ha permitió romper tantas barreras impuestas por la iniquidad de quienes se creen dueños del destino de tantos, de los divisionistas que no comprenden que se quitaba oportunidad a tantos jóvenes de ser paradigmas de sus hogares, barrios y del país. Él fue de manera indiscutible el agente que permitió con su entusiasmo hacer posible el arranque hacia metas más precisas, tratando de integrar a nuestro sistema de educación no tradicional a los más marginados de la sociedad, a los muchachos en condiciones de vulnerabilidad y donde se produce con más rigurosidad la posibilidad de delinquir.

Con un arsenal de estrategias entre las que están “jugar al tiempo”, liderazgo compartido, respeto a la decisión de la mayoría y a los estamentos de la Asociación Scout Badén Powell, defender los ideales que dieron origen al movimiento, premiar el esfuerzo individual y colectivo, disciplina y orden, estudio constante para el desarrollo de los dirigentes, afán por las reuniones productivas y un gran cuerpo de ayudantes que siguen sus directrices, Nelson fue un gran líder y componedor de una maquinaria que me ha dejaba perplejo.

Su pasión por utilizar un método no tradicional de formación estaba ligada al inmenso amor que sintió por trascender y dejar un legado. El contacto diario con la problemática del barrio, de los niños en condiciones de vulnerabilidad por estar siendo criados de forma no adecuada y la fe de que por medio del juego se podía enseñar principios y leyes del escultismo que pueden cambiar el rumbo de sus vidas, fue un factor para que Nelson haya desarrollado un esfuerzo para que el grupo de antiguos scout retomáramos la senda de poder cambiar la vida tanto de muchachos de Pueblo Nuevo como de otros barrios que hoy lloran su partida.

El movimiento scout ha sido el método de enseñanza no tradicional que más líderes ha dado al mundo y el de mayor impacto mundial. Sobre éste movimiento, nos hizo abrazar la idea de cambiar la incertidumbre del futuro por promesas de mejores ciudadanos.
Restaurar principios y valores fue el slogan sembrado en nuestras mentes para retomar un rumbo positivo y rescatar y preservar una línea de acción que tantos frutos buenos ha dado a la humanidad.

Al darle este “hasta luego” a nuestro hermano Nelson González, sabemos que se precisa mantener viva la chispa con la que contagió a tantos y asumir el compromiso de seguir sus huellas y rogar al Altísimo para deje en nosotros, parte del enorme entusiasmo que lo caracterizaba.
La Asociación Scout Baden Powell Inc. y su presidente Miguel Tejada Coll, tuvieron en Nelson González un arquitecto, diseñador y constructor de una idea que nos compartiera el Ing. Pepe Montán.
Como locomotora de alto poder pudo convencer a un Miguel Almonte, incansable propulsor y motor generador de grandes acciones y a un grupo de adultos a los cuales, educó, instruyó y dio seguimiento para que la idea de sembrar esperanza para que mejores hombres y mujeres florecieran.

Con su dominio de la palabra, del tiempo y de la oportunidad, pudo atraer a un Pablo Tejada, su brazo derecho y de un singular entusiasmo. En sintesis, reunió un equipo formidable de scouters como Marco Felipe, Doña Juana, Felíx Hernández, Ramón, Nieves y demás akelas encargadas de la formación de los pequeñitos, Hipólito, Saballo, Billy, Milanés, entre otros y varios dirigentes nacionales que hicieron posible el avance y sostenimiento del proyecto.
Comprometió a muchos padres al acompañamiento de sus hijos lobatos y scouts y con lo cual educarlos también en los valores y principios del escultismo, los indujo a creer en nuestro mensaje y aceptaron ser partes de un juego de aprendizaje que los convierten en una gran diferencia marcada entre los demás.

Hermano Nelson González en este momento supremo de dolor en donde te llevas una parte importante de cada uno de nosotros y a quienes orientaste y nos hiciste creer que podríamos hacer el cambio que tanto soñamos desde nuestra juventud rebelde, cambiando nosotros mismos, te extrañaremos mucho.

Ay Nelson González, hermano, amigo y gran guía nuestro, cuánto ha viajado el dolor sumergido en nuestras almas al saber que físicamente no estarás entre nosotros. Por ese dolor tan profundo es que las lágrimas fecundas llegan a nuestros ojos sorprendidos.
Me reconforta tu testimonio sincero al decirme a modo de confesión el haber encontrado en tu última etapa del paso terrenal la paz espiritual, de pedir perdón y perdonar, de haber tenido la oportunidad de dejar un legado en tu barrio y en el país y sobre todo, de compartir con varios de tus hijos y nietos esta pasión del escultismo que nos sembraste como buena simiente a tantos de nosotros en estos corazones, hoy tan adoloridos.

Al adelantarte al campamento eterno te decimos Jefe Nelson: No es más que un hasta luego, no es más que un breve adiós, muy pronto allá en el cielo nos reunirá el Señor.

Palabras de Braulio Rodríguez ante el sepulcro del Subjefe Nacional ASBPI Nelson González.
Enero 28, 2019.

Acerca Carlos Arroyo

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